Zelda se va de pesca


Sega lanzará la primera versión de simulador de pesca para  Wii a principios del 2008 titulado Sega Bass Fishing.

Pronto podrás ir preparando los cebos para lanzarte a pescar. Sega confirma que saldrá Sega Bass Fishing para principios del 2008. Anteriormente pudimos tener un avance de cómo usar la Wii para pescar en el juego de Zelda Twilight Princess ahora este versión de pesca es un poco mas real.
En Sega Bass Fishing tiras el sedal con el mando de Wii y esperas a que el sensor te indique que ha picado algún pez y si tienes suerte te vas a tu casa con las manos llenas de pescado para cenar.
En Bass Fishing habrá al menos 4 lugares para pescar entre estos se encuentran Florida Large Mouth, Red Eye, Small Mouth y Northern Spike Large Mouth. Las condiciones pueden cambiar según la estación, hora del día e incluyendo el tiempo. En este juego tendrá 15 de niveles de juego entre estos 4 son de Dreamcast. Además contará con las siguientes modalidades de juego: Arcade, Tournament, Practice y Nature Trip.

180 dias en prisión


Así se verá próximamente cumpliendo Michelle Rodríguez en una prisión de Los Angeles, EE.UU.

Michelle Rodríguez es condenada a pasar 180 días en prisión al violar su libertad condicional con respecto a un caso anterior en la cual conducía bajo los efectos del alcohol y darse a la fuga después del choque. Ella admitió no haber cumplido con sus obligaciones de no consumir alcohol durante 90 días al ingerirlo en tres ocasiones. Pero no es la primera vez que sucede esto ya que parece ser que Rodríguez es la típica que conduce en estado de embriaguez.
También fue culpada en Hawai por las mismas razones y tuvo que cumplir 5 días en presión al rechazar la oportunidad de hacer servicio comunitario. Por lo visto el alcohol no le sienta muy bien a esta chica.
A participado en las siguientes películas: “Resident Evil” “A Todo Gas” y "S.W.A.T."

El árbol de la vida

La silla del fantasma, la sombra blanca de la pared, el desván tenebroso, el hombre alargado que habita en el altillo, la punzada que se clava al pensar en mamá muerta metida en una urna de cristal como Blancanieves, el miedo que da papá, insoportable si mamá no fuera un hada que vuela… 

La culpa, la rabia, la crueldad, el miedo, la muerte, los juegos, el agua, las risas, la magia y el sol. La infancia es terriblemente preciosa y dejarla atrás un drama. 

Por eso los niños lloran, la madre llora, cuando por seguir al padre hay que dejar atrás el paraíso terrible. En cualquier caso, es hora de que la madre crezca. Porque casi toda la película se la pasa hecha una niña. Inicia la película montada en el columpio de los niños y permite que recaiga también sobre ella la autoridad tirana del padre. 

Aunque seguramente es la muerte del hijo lo que la expulsa definitivamente de la infancia, debió salir antes. Con la muerte del hijo sufre una crisis de valores. Sin crisis de valores no hay maduración. Y es la crisis de valores de la madre la que inicia la película: Sólo hay dos caminos, el de la naturaleza y el de la gracia. Pero la realidad es que a la gente buena también le pasan cosas malas. Y además. ¿Existe la gente buena? ¿Existe la gente mala? Toda esa gente malvada que termina en una cárcel ¿le puede pasar a cualquiera? ¿me puede pasar a mí? A callar. De eso no se habla. De eso nadie habla. No sólo crece (madura) la madre, también el hijo mayor. Y la crisis de valores del hijo mayor es también importante. Lo que quiero de ti es que seas tu propio jefe, que te endurezcas, que salgas de la ingenuidad boba de tu madre, porque si eres bueno la gente te come. 

Y es verdad, el mundo es egoísta, avaricioso y si puede, y tú te dejas, te come. (Cosa que por cierto hace el padre con la madre, la madre se deja comer y el padre la engulle, el camino de la gracia, de aceptar humillaciones, el que le enseñaron de pequeña, sólo conduce al sufrimiento, a veces hay que ser menos bueno para defenderse. La bondad y la autodefensa no están reñidas). 

Pero volvemos a la crisis de valores del hijo mayor. El niño se hace hombre en medio de esta selva civilizada que habitamos todos, y está arriba, en lo más alto, y haciendo seguramente lo que le gusta hacer. Nunca permitas que nadie te diga lo que no puedes hacer. Lo ha conseguido, ha alcanzado la cumbre, pero infinidad de barrotes no le dejan ver el cielo, porque nada es perfecto. Y le angustian los barrotes, y los recuerdos, la culpa: papá, perdona lo que dije, y le angustia la muerte de los que ha querido. 

La muerte injusta que siempre golpea. Por qué a él, si él nunca hizo daño a nadie, si tocaba la guitarra a la puerta de casa, si confiaba a muerte en su hermano mayor, pon el dedo ahí, y lo pone… Qué sentido tiene que él, precisamente él, haya muerto, qué sentido tiene vivir para morir… Y a continuación lo que yo creo que filma Malick es la esperanza de un Más Allá. 

La esperanza que tiene el hijo adulto de que exista un más allá donde recuperar a su hermano muerto, a su madre-niña, al niño que él mismo fue, un más allá donde expresar la comprensión y el perdón a la autoridad tirana del padre, y a sus propios errores, un lugar donde una mano huesuda y vieja sea igual que una mano joven. Sólo desde la confianza en ese Más Allá, la creencia en ese Más Allá, el hijo mayor con toda su carga del pasado, con todas sus pérdidas, con los barrotes de su vida diaria, pisa tierra y sonríe. 

Y eso que es complicadísimo que Sean Penn sonría. La existencia de Dios es irrefutable si se mira el Universo, las cataratas, el mar, los volcanes…, poder y grandeza que por más que le pese a los ateos sólo alcanzan explicación en Dios. El pequeño chispazo de vida que inicia la enormidad de una cadena evolutiva que desde mucho antes de los dinosaurios llega hasta la actualidad; la complejidad de la gestación y nacimiento de uno sólo de los seres vivos de la tierra lleva las siete letras de la palabra milagro. La casualidad biológica se queda minúscula para explicar tanta grandeza. 

Esta es una conclusión que podría extraerse de los minutos, un poco a lo Discovery Chanel, que hay en la película y que, a mí me han parecido algo excesivos. Ahí se le ha ido un poco la mano a Malick, porque casi veinte minutazos continuados de maravillas naturales saturan, sobre todo porque la película prácticamente acaba de empezar y el espectador se queda un poco a la expectativa, todavía falta mucho metraje para que nos facilite más piezas para poder empezar nuestro puzzle. La metáfora le ha salido alargada y por eso resulta grandilocuente. 

Aunque supongo que una película así sólo puede abordarse desde la falta de humildad. Pero no pasa nada, es un fallo que humaniza la película, si no hasta daría miedo por lo perfecta. Tolola