martes 24 de noviembre de 2009

Kurosawa dibujante (1)

viernes 20 de noviembre de 2009

Eisenstein dibujante

domingo 8 de noviembre de 2009

Francisco Ayala y el cine



"No sospechan algunos cuánto higieniza esa ducha de voltios -con independencia de cualquier anécdota-. Ese chorro de luz estremecida es más saludable que el aire de la sierra.

El capote encantado de la pantalla mantiene a la masa en una irrealidad compacta, sin rendijas ni suspicacias. Le ofrece una vertiente cómoda de anécdota o de paisaje humano junto a la otra, menos accesible. Y le evita el golpe seco de su impotencia y su burla en las tablas de lo vedado. El cine no emplea la perentoria defensa de un burladero."


domingo 1 de noviembre de 2009

Truffaut dibujante

miércoles 28 de octubre de 2009

FONTAINE CON FONTAINE

Erice tenía razón

Ya sabemos por qué los productores no hacen películas, porque no saben.

Ni el peor enemigo de Querejeta hubiera soñado con un debut tan ridículo, los primeros planos de la Verdú un verdadero atentado contra los derechos cinematográficos.

martes 27 de octubre de 2009

SUPERBRESSON RESCATA A MOUCHETTE

domingo 18 de octubre de 2009

"Whisky" Rebella y Stoll



URUGUAY 1 - ARGENTINA 0

"La ausencia" Peter Handke



Hay que huir de la belleza, es demasiado ruidosa.

lunes 28 de septiembre de 2009

Mis 100 impersonales, hoy

1-"Adosados" Camus

2-"El amigo americano" Wenders

3-"Ángeles sin brillo" Sirk

4-"La aventura es la aventura" Lelouch

5-"El bello Antonio" Bolognini

6-"Blow Up" Antonioni

7-"Bodas de sangre" Saura

8-"Breve encuentro" Lean

9-"Buenos días" Ozu

10-"Calle Mayor" Bardem

11-"El caso del procurador enamorado" Pedro Costa

12-“El chico” Chaplin

13-"Cielo amarillo" Wellman

14-"Combate de fondo" Zwieff

15-“Contact” Clarke

16-“Cuerno de cabra” Andonov

17-“Diamantes de la noche” Nemec

18-"Diario íntimo de Adela H." Truffaut

19-"Días sin huella" Wilder

20-"La diligencia" Ford

21-"¿Dónde está la casa de mi amigo?" Kiarostami

22-"El empleo" Olmi

23-"El espíritu de la colmena" Erice

24-"Eureka" Aoyama

25-"Extraños en el paraíso" Jarmusch

26-"La evasión" Becker

27-"Forty Guns" Fuller

28-"Fuego fatuo" Malle

29-"Goodbye Dragon Inn" Ming Liang

30-"El guateque" Edwards

31-"El halcón Maltés" Huston

32-"Harper" Smight

33-"Harry y Tonto" Mazursky

34-“Un hombre con suerte” Anderson

35-"El hombre del cráneo rasurado" Delvaux

36-"Lo importante es amar" Zulawski

37-“La increíble verdad” Hartley

38-“Los indiferentes” Maselli

39-“Una invención diabólica” Zeman

40-“Ishtar” May

41-"Una jornada particular" Scola

42-“Juego de guerra” Watkins

43-"Juguetes rotos" Summers

44-"Kardiogramma" Omirbaev

45-“El knack y como conseguirlo” Lester

46-"Laberinto de sueños" Sogo Ishii

47-"El ladrón de bicicletas" De Sica

48-“Larga es la noche” Reed

49-"Una larga y feliz vida" Shpalikov

50-"El liquidador" Egoyan

51-"Malas tierras" Malick

52-"El maquinista de la General" Keaton

53-"Marathon" Naderi

54-"Millenium Mambo" Hsiao Hsien

55-“Mi siglo XX” Enyedi

56-"Mi tío Jacinto" Vajda

57-"Mouchette" Bresson

58-“Las muchachas de San Frediano” Zurlini

59-"Una mujer dulce" Bresson

60-“Una mujer sola” Holland

61-“La mujer zurda” Handke

62-“Nathalie Granger” Duras

63-"Los niños del paraíso" Carné

64-"La noche del cazador" Laughton

65-"Nubes flotantes" Naruse

66-"Orgullo" Mur Oti

67-"Oriana" Fina Torres

68-“Oro en barras” Crichton

69-"Padre nuestro" Regueiro

70-"Pascual Duarte" Ricardo Franco

71-“Planeta azul” Piavoli

72-"Picnic at Hanging Rock" Weir

73-"El principio de incertidumbre" Oliveira

74-"Principio y fin" Ripstein

75-“La promesa” Yoshida

76-"Quieto, muere, resucita" Kanievski

77-“El sabor del té” Ishii

78-"Satantango" Tarr

79-“El séptimo cielo” Jacquot

80-"Al servicio de las damas" La Cava

81-"Sleeping man" Oguri

82-"Sombras" Cassavetes

83-"Spiegel van Holland" Haanstra

84-"La Strada" Fellini

85-"El sueño de Arizona" Kusturica

86-"Su-ki-da" Ishikawa

87-"Terciopelo azul" Lynch

88-"That cold day in the park" Altman

89-"La tía Tula" Picazo

90-“Un tipo solitario” Hiller

91-"Todos nos llamamos Alí" Fassbinder

92-"Tú y yo" McCarey

93-"El último refugio" Walsh

94-“Vedreba” Abuladze

95-"El verdugo" Berlanga

96-"La vida de Bryan" Monty Python

97-"Viridiana" Buñuel

98-"Vivir su vida" Godard

99-"Wanda" Loden

100-“El zapato” Pakalnina

viernes 18 de septiembre de 2009

Mis 10 favoritas cine británico, hoy

1-"El chico" Chaplin




2-"La noche del cazador" Laughton




3-"Breve encuentro" Lean




4-"Larga es la noche" Reed




5-"Juego de guerra" Watkins




6-"Contact" Clarke




7-"Comrades" Douglas




8-"Oro en barras" Crichton




9-"La vida de Bryan" Jones




10-"El knack... y como conseguirlo" Lester / "Un hombre con suerte" Anderson



Mis otras 10 favoritas cine británico, hoy

1-"El hombre invisible" Whale




2-"Hitch-Hiker" Lupino / "El resplandor" Kubrick






3-"Un niño grande" Weitz




4-"Falso culpable" Hitchcock / "Mr. Klein" Losey






5-"Un mundo aparte" Menges




6-"Un tipo genial" Forsyth




7-"Birdy" Parker




8-"Café irlandés" Frears




9-"A taste of honey" Richardson




10-"Revolutionary Road" Mendes

viernes 31 de julio de 2009

ERE TEMPORAL



Me despido por una larga, larga, temporada, larga, larga, temporada en la que no voy a ver películas, en la que voy a hacerlas, para mí desgracia la cámara me quiere, y mucho, y lo hago con mi director favorito en la actualidad, no, no es Robert Bresson, Bresson es un modelo, una religión, un referente moral, y cinematográfico, pero hoy en día, a saber quien será mañana, mi igual, el director con el que tengo una comunión, una afinidad, absoluta, con el que comparto idéntica respiración, idéntico compás, es Franco Piavoli.



Como buena persona curiosa, cotilla, me gusta conocer el origen de las cosas que me gustan, y a menos que esa película haya sido realizada en 1895, el origen se lo acabo encontrando tarde o temprano, con tres posibles resultados, que se me caiga, que relativice su importancia, o que crezca en la comparación, ésta tercera opción es la que menos se da habitualmente, lo normal es la primera, el producto originario, artesanal, se nota que está hecho a mano, respira más verdad.

Al contrario que me pasó con Bela Tarr, al que llegué partiendo de "Satantango" para luego bucear en sus primeras películas buscando su origen, sin encontrarlo dentro, sino fuera, Angelopoulos, a "Tejut" de Fliegauf llegué habiendo partido de sus dos primeras películas, que no tienen absolutamente nada que ver, así que cuando llegué a "Tejut" la sorpresa fue mayúscula, y de lo que no me cabía ninguna duda es de que el origen había que buscarlo directamente fuera, y por fin lo he encontrado: Il pianeta azzurro.



Que por comparación deja a "Tejut" en muy segundo plano, a pesar de que Fliegauf tiene el buen gusto de no repetir la jugada, de transformarla en una jugada humorística, pero es como todo, si puedes tener el original, para que coños quedarte con la copia, y si tuviera que elegir entre las dos no me queda ninguna duda de que eligiría El planeta azul, que no sólo es origen de "Tejut" sino también de "Hukkle", origen al que hay que sumar "Szindbad" de Huszarik, desde luego los húngaros tienen buen gusto a la hora de elegir sus influencias, sus fuentes de plagio, iba a añadir la ridícula "Tren de sombras", que ya hasta el título produce sonrojo, pero no la incluyo en la categoría de las películas que me gustan, ni tan siquiera en la categoría de cine, además que las fuentes de plagio son tantas, y tan evidentes, que merecerían un post aparte, un post que jamás le voy a dedicar, no soy masoquista, ahora sólo me queda rastrear el origen de El planeta azul, que siendo una película de 1981 no dudo que exista, al margen de las evidentes influencias pictóricas de Van Goh y Magritte, y del espíritu de Ruttman, Flaherty, Ivens, Haanstra, y Seta, siendo su primera película me ahorro rastrear en su propia filmografía, aunque no va a ser fácil, porque la película es casi perfecta, y puede que encuentre su fuente de inspiración, pero no su molde, porque el molde es propio, inimitable, e imposible de caer.

¿En que consiste?, en un todo que es mucho más que la suma de sus partes, la naturaleza, el mundo, la vida, vistas por los ojos de un niño, una mirada cercana, humana, antiespectacular, especular, sin caer en el documental, que hubiera sido lo sencillo, lo simple, la belleza a palo seco, sin florituras, del contexto, y del texto, que nos rodea, un contexto, un texto, que gracias a nuestra mirada amplia, borrosa, perdida, hace tiempo que hemos dejado de ver, si "Koyaanisqatsi" era una visión apresurada del mundo desde arriba, desde el cielo, El planeta azul es una visión de la Tierra desde el suelo, una visión a gatas, sin prisas, relajada, relajante, una película chill-out, sin necesidad de porritos, de infusiones, ni fusiones.



Como después de ver Il pianeta azzurro váis a correr como cobardes a vuestras mulas para localizar más películas de Piavoli, os advierto desde ya que no os va a defraudar en absoluto, todo lo contrario, os va a dejar sin habla, y con las retinas temblando, su cine es de una pieza, de un rigor, de una honradez, que impresionan, es sin lugar a dudas el director italiano más personal desde Pasolini, el más importante desde Antonioni, el eslabón que une el cine italiano con la modernidad, el que le reconcilia con su esplendor pasado, la sola presencia de Piavoli dignifica el cine italiano de las tres últimas décadas, tres décadas de pertinaz sequía, del mismo modo que Baustelle, y Gianmaría Testa, han tomado el relevo de los geniales Battiato, y Paolo Conte.

Piavoli es la versión optimista, reposada, de Huszarik, su reverso, después de ver sus películas es imposible no ser creyente, como sucede con Oguri, un cine cosmogónico, totalizador, integrador, universal, sensorial, natural, de armonía absoluta entre el hombre y la tierra, cine virgen, cine renacentista con los pies metidos en el agua, cine realizado desde el paraíso, sin alegría mozartiana, limpio de pecado, de vergüenza, de maldad, de pesimismo.



Nostos, il ritorno. Una deslumbrante reinterpretación del mito de Ulyses como la hubiera realizado Abuladze, Sokurov, o el Tarkovski más inspirado, con dos batallas en fuera de campo que hubieran dejado mudo al propio Bresson, y con la introducción al final de la misma música de Monteverdi que Bresson utiliza en "Mouchette" de una manera que sobrecoge, que pone los pelos de punta, no hacen falta subtítulos, sólo hay imágenes, y sonidos, de los más bellos, necesarios, que hayáis visto, escuchado, nunca.

Un Ulyses humano, cristiano, que regresa al mundo, a la infancia del mundo, procedente del otro lado, de la muerte, un Ulyses resucitado, recién parido, que redescubre el mundo, la vida, a cada paso, a cada mirada, un mundo, una vida, habitables, vivibles.



Voci nel tempo. La infancia, la adolescencia, la madurez, la vejez, vistas como algo sagrado, terrenal, fluído, necesario, natural, mágico.



Al primo soffio di vento. La excepcional vida cotidiana, la grandeza de las pequeñas cosas.



Si el panfleto del megalómano Al Gore ha traspasado fronteras, la obra de Piavoli tendría que ser un icono universal, un devocionario, de obligado visionado en guarderías, colegios, institutos, universidades, albergues, residencias, y domicilios particulares, Piavoli utiliza un esperanto de imágenes y sonidos, sin diálogos, transporta el lenguaje de la música al cine, sin imitar su ritmo como hicieron las vanguardias, o hacen los videocliperos, lo hace respetando el ritmo de la vida, su cadencia interna, la fluidez de sus ciclos, de sus estaciones, sin forzarlo, sin pautarlo, sus películas son la banda sonora del mundo, no el mundo con una banda sonora, son verdadero cine sonoro, imagen y sonido, no imagen más sonido, Piavoli inaugura el mundo, el cine, en cada película, son verdaderas epifanías, y no las payasadas pretenciosas de James Benning, Piavoli explora la belleza cinética, y extática, del mundo con la humildad, sencillez, lentitud, del paseante, del caminante, del comulgante, las películas de Piavoli son una lección, a pie de pupitre, de dignidad, sin gravedad, de humanidad franciscana, son cálidas, confortables, como el brasero de una mesa camilla, como una gloria de pueblo, son un lugar perfecto para estar, para reposar, para respirar, para quedarse, son un remanso de paz, y bien.

"Nacer se repite
de cosa en cosa
y la vida
a ninguno es dada
en propiedad
sino en uso"


Lucrezio




P.D: Como el espectador es insaciable, y siempre se queda con hambre, os recomiendo tres películas relacionadas, el clásico "Berlín, sinfonía de una ciudad", "Suite Habana" y "Rumore bianco".



http://www.youtube.com/watch?v=xT1GIzUthAE

Ciao. Ci vediamo dopo

miércoles 29 de julio de 2009

Lo jodido es la segunda



La primera vez quieras que no lo haces de forma inconsciente, espontánea, natural, no tienes término de comparación, la segunda ya es una competición contigo mismo, y con las expectativas, exigencias, de los demás, y de uno mismo, en este caso la experiencia no es la madre de la ciencia, sino de la impotencia, siempre suponiendo que la primera vez haya sido satisfactoria, de lo contrario la segunda es un de perdidos al río, total no hay nada que perder, peor imposible, ésta sería la situación ideal para el director que afronta una segunda película, una especie de volver a empezar sin ninguna presión, pretensión, un jugárselo todo a una sola carta con la certeza de que lo más probable es que no lleves una buena mano, una ruleta rusa en la que tienes todo que ganar, y apenas nada que perder, caerse desde el suelo hace menos daño, la peor situación posible sería la contraria, empezar con fuegos artificiales y emprender la segunda con la casi segura probabilidad de que no va a estar a la altura, un ponerse la venda antes de la herida porque lo que es seguro es que la ostia la vas a acabar recibiendo, y te puede llegar de cualquier lado, ser conocido equivale a multiplicar la posibilidad de enemigos, y a reducir la nómina de amigos, verdaderos, valga la paradoja.



Casos de artistas, de aspirantes a artistas, y directamente de no artistas, abrumados, aplastados, por el peso de su primera obra, los hay a millares, son incontables los directores que lo dan todo en una primera película, todo lo que pueden dar, que en general no pasa de ser un refrito de influencias, de referencias, con algún que otro toque autobiográfico, y que ante la perspectiva de emprender una segunda, les entra gildama, pánico, porque en una primera casi todo es perdonable, incluso los plagios, nadie tomaría como un insulto que comparen su ópera prima con la de un director consagrado, cuando realmente lo es, porque es tanto como decir que carece de personalidad propia, pero esa misma comparación con una segunda ya hace menos gracia, ya te convierte en un vulgar lorito de repetición, en una burda copia, se supone que el universo personal, que el estilo propio, acabarán emergiendo de la macedonia de supuestos homenajes, tributos, más bien deudas, pero hete aquí que suele pasar con demasiada frecuencia, tanta que casi se convierte en ley, que ese universo personal, ese estilo propio, no existen, no han existido nunca, ni van a existir jamás, hay muchas personas que quieren ser directores de cine, y muy pocas que quieran hacer películas, para los primeros el cine no deja de ser una herramienta más de autobombo personal, de desesperada búsqueda de autoestima, de reconocimiento, y para los segundos, el cine es su vida, su principal, y única, motivación, nada más fácil que desenmascarar a un falso director, a un impostor, basta con oírle mencionar la palabra cineasta, autor, la pretenciosidad, la falsedad, lo cerebral, traspasan la pantalla, son transparentes, la cámara nunca engaña, ni se deja manipular, utilizar, tiene autonomía propia, el director es un simple mediador, en el mejor de los casos.



Saber como hacer una película, incluso hacerla, no equivale a ser director de cine, hay cientos de graduados cada año que salen con su diploma de las múltiples escuelas de cine, cada vez más, como si se pudiera aprender, enseñar, a hacer cine, y no saben que hacer con él, esperan que milagrosamente les llegue una historia ajena, un guión ajeno, que puedan dirigir, cuando el proceso es el inverso, la necesidad de contar historias, de narrarlas, en imágenes, y sonidos, es la que te tiene que llevar a aprender a dirigir películas, hablo de la parte técnica, que por supuesto se puede solventar sin pasar por ninguna clase, para ser director de cine no basta con que te guste el cine, o hayas visto muchas películas, el cine tiene que ser tu modo de expresión, tu manera de interpretar la realidad, y una condición sine qua non, tener algo que expresar, algo que contar, algo que decir, la forma sin contenido se deforma, aspirar a ser profesional del cine, un simple ejecutante de proyectos ajenos, es una forma más de funcionariado, e igual de creativa, hacer películas no es una necesidad externa, como le sucede a los directores cinéfilocríticos, que aspiran a ser como papá, aunque apenas levanten un palmo del suelo, ni lo vayan a levantar nunca, hacer películas es una necesidad interna, una vocación, reforzada con el visionado de películas, algo bastante inusual, de ahí que haya tantos directores, y tan pocas películas.



Lucía Puenzo, y Claudia Llosa, se encontraban en el peor de los casos posible, el de debutar con dos películas que casi rozan la obra maestra, algo que puede parecer una tremenda suerte, y lo es, para el espectador, pero que para el director puede resultar una auténtica losa imposible de levantar, que se lo digan a Lucrecia Martel, aún así esa situación es más deseable que la de los que cavan su propia tumba con una primera película insustancial, mediocre, la mediocridad, la indiferencia, es el peor punto de partida posible, es preferible el éxito, aunque se corra el riego de morir de él, o el fracaso absoluto, que siempre es un acicate, un estímulo, para continuar, aunque sólo sea por orgullo, por soberbia, no me hubiera gustado estar en el pellejo de Claudia, ni de Lucía, durante el proceso de gestación, y realización, de su segunda película, la presión, la autoexigencia, el miedo, tuvieron que ser brutales, y se nota en el resultado, porque lo que era espontaneidad, frescura, honestidad, valentía, en sus primeras películas, se ha transformado en pretenciosidad, rigidez, en un sí pero no, en pose, en impostura, las ha podido el miedo al fracaso, a defraudar, y les ha faltado modestia, sencillez, sinceridad, dejarse llevar, en lugar de decir al espectador con su segunda película: si no os gusta es vuestro puto problema, le han dicho: como no os guste tenemos un puto problema, confío que con la tercera se lanzen a tumba abierta, porque ya se sabe que si algo no perdona el espectador es el éxito, además de carecer de memoria, sólo juzga por la última, y a la tercera, se dan por vencidos, suerte, la merecéis.

domingo 26 de julio de 2009

"El último tren" Aleksei German Jr.



Un buen día lo puede tener cualquiera, incluso uno malo, pero cuando ya son tres, y seguidos, la excepción se convierte en costumbre, en normal, algo para hacérselo mirar, digno de mirarse, lo que le sucede a Aleksei German Jr., que lleva tres de tres, algo bastante inusual, que demuestra que no es sólo potra, que hay algo más, que estamos ante un director, alguien al que el cine le ha cogido cariño, mucho cariño, el público todavía no, pero tiempo al tiempo, la grandeza rusa siempre acaba encontrando su sitio, despacio.



El sitio de Stalingrado se ha tratado desde muchos puntos de vista, desde el ruso, y desde el alemán, siempre de una manera bélica, heroica, o anti-heroica, que en el fondo viene a ser lo mismo, el punto de vista de German es externo, objetivo, el punto de vista del visitante, que contempla con distancia, sin implicarse, sin tomar partido, con un mecanismo doble, la cámara es el espectador, el observador externo, y el médico, el observador interno de la película, ¿y qué ve un turista neutral en el sitio de Stalingrado?, frío, mucho frío, alemanes tosiendo, rusos tosiendo, y muertes, muchas muertes, nada gloriosas, ni bellas, nada más, la guerra no tiene nada de espectacular, ni de honorable.

German le da la vuelta a las películas de su padre, Aleksei German, que siguiendo una larga tradición soviética, eslava, ve la guerra como un escenario que pone en juego las facetas más nobles, más generosas, del hombre, en el sentido literal, las mujeres en el cine bélico sólo existen para ser salvadas, o violadas, la pasividad define su comportamiento, algo que viene de lejos, Lancelot haciendo el gamba mientras Ginebra permanece encerrada en la torre del Castillo, el lema de la mujer en casa y con la pata quebrada revestido de épica, el machismo hunde sus pezuñas en Altamira, el feminismo, la lucha por la igualdad, también, sin machismo no habría necesidad de feminismo, el feminismo es la consecuencia, la causa, el machismo, hay una diferencia esencial entre el machismo y el feminismo, el feminismo es algo afirmativo, busca la igualdad, no va en contra de los hombres, el machismo es destructivo, sólo busca el sometimiento de la mujer, quien odia a las feministas odia a las mujeres en general, quien odia a los machistas odia a los machistas, no a los hombres en general, la guerra es cosa de hombres, de cobardes, de psicópatas aburridos, que la mujeres, y los niños, tienen que sufrir, padecer, con el añadido de que una vez terminada son ellas las que tienen que limpiar, y levantar, de nuevo el chiringuito, la posguerra es cosa de mujeres, de valientes.

Morir por la patria, con todas las minúsculas del mundo, es un sinsentido, la única patria posible son las personas que quieres, las únicas por las que merece la pena vivir, luchar por la vida es mucho más heroico, difícil, complejo, que luchar a muerte, algo que puede hacer cualquier psicópata, cualquier subnormal, cualquier suicida, la única utilidad de las banderas es servir como abrigo en invierno y como toldo en verano, a quien le guste jugar a soldaditos que la meta en un enchufe, que es igual de emocionante, en la vida no tiene porque haber ganadores, ni perdedores, ni lo importante es competir, lo importante es vivir, estar vivo, que ya es suficientemente jodido, German no hace un panfleto antibélico, ni humanista a lo Shepitko, se limita a mostrar la guerra en su crudeza, en su absurdo, sin maquillarla, y que juzgue el espectador, si es que tiene juicio, dudo mucho que las películas de German le gusten a su padre, ni a ningún militar, así que olé tus huevos Aleksei, el nuevo rey del cinemascope, y del cine ruso.

"La mujer zurda" Peter Handke



¡OSTIAS!, llevaba años tras ésta película, tantos que casi la olvido, y en otro alarde de conocimiento precognitivo, no me equivocaba, Ozu + Antonioni + Bresson, desde ya pasa a ocupar el primer lugar en mi lista de favoritas del cine alemán, lugar de privilegio que ya ocupaba La mujer zurda en su versión antinovela del propio Handke, no voy a añadir más, ni tan siquiera voy a poner imágenes, es demasiado buena para hacerlo, sólo decir que me arrepiento de haber desgrabado La ausencia, la película que más ganas tendría de volver a ver en este momento, si alguien puede subsanar éste error imperdonable, lo de siempre, no sé a que coños espera.

"Fortunata y Jacinta" Mario Camus



No confundir con la película de Angelino Fons, que nada tiene que ver con Galdós, ni con una película, y desde luego la culpa no es de Galdós, que es un genial creador de personajes, de arquetipos, algunos de los personajes más potentes de la historia del cine español salieron de su pluma, Viridiana, Tristana, Nazarín, Jacinta, porque Fortunata y Jacinta es cine, no televisión, y muchos otros personajes que todavía no han tenido una adecuada traslación al cine, por encima de todos Nela, Marianela, un personaje de una grandeza sobrenatural, Galdós es el Shakespeare español, y somos tan pardillos, tan subnormales, que somos incapaces de verlo, de valorarlo, de explotarlo, cinematográficamente, sólo cuatro directores tan desprejuiciados como Buñuel, Camus, Olea, y Regueiro, no incluyo a Garci porque no le considero director de cine, han sabido apreciarlo, e ir más allá de los tópicos, del supuesto realismo de Galdós, que de realismo tiene lo justo, a menos que consideremos el romanticismo, el socialismo utópico, como algo real.



El error de las adaptaciones de Galdós es tomar sus novelas como históricas, y no como lo que son, novelas de sentimientos, idealistas, incluidas los Episodios Nacionales, que no han perdido un ápice de vigencia, ser fiel a sus libros no es situarlos en el siglo XVIII, es ser fiel a sus personajes, y para eso no se necesitan trajes de época, ni reconstrucciones, si se actualizaran las novelas, y las obras de teatro, de Galdós, la crisis del cine español se acababa de raíz, porque Galdós es un filón de talento inagotable, un filón sin apenas explotar que no tienen otros países, la teta de Valle Inclán, de Azcona, ya está seca, sobreexplotada, y sólo dio buenos resultados durante la dictadura, empeñarse en hacer cine reaccionario, esperpéntico, en plena democracia no tiene sentido, hace tiempo que las vanguardias ocupan la retaguardia, las témporas, la forma de salir del callejón sin salida en que está sumergido el cine español es volviendo a los orígenes, a los sentimientos, a los personajes, a las historias, las formas de moda, el formalismo, como demostró la Escolanía de Barcelona tiene una fecha de caducidad muy limitada, continente sin contenido es garantía de amateurismo, de fracaso comercial, y de público, un cine sin público no es cine, son pajitas, en público, exhibicionismo, onanismo, del mismo modo que una novela sin lectores es un vulgar diario, el presente, y el futuro, son Galdós, y Unamuno, las piedras miliares de la regeneración espiritual castiza, castellana, del cine español, y de Europa.



A destacar las extraordinarias actuaciones de Mary Carrillo, y Maribel Martín, las dos actrices más desaprovechadas de la historia del cine español.

"¡Vivan los novios!" Berlanga



Supuestamente junto con "Duerme, duerme mi amor" la comedia más radical, transgresora, de los años 70, y que más bien es el anticipo del declive a marchas forzadas del tándem Berlanga-Azcona, no me extraña que le encante a Regueiro porque comparte con Berlanga idéntico desprecio a las mujeres, y al matrimonio, aunque luego se casen que esa es otra, ya sabemos que las mujeres a Berlanga le gustan de tamaño natural, y de látex, o en foto, es sabida la gran colección de fotografía erótica que atesora, vamos que todo un gran conocedor de las mujeres, como buen putero.

Supuestamente un inteligente esperpento sobre el desarrollismo, sobra la época del boom del turismo del sol y playa, a la altura del "Abominable hombre de la Costa del Sol" de Lazaga, y que en realidad es una vulgar película landista, pero sin Landa, sin el menor interés, por supuesto al igual que las películas de Woody Allen, las mujeres son unas idiotas descerebradas con vocación de prostitutas, y que a mayores, a pesar de ser jóvenes y bellas, les ponen los bajitos, feos, y calvos, como se sabe el ideal de belleza masculina de toda mujer que se precie de serlo, si todavía fuera una autocrítica del salidismo congénito español pues tendría un pase, pero como en Regueiro, el salidismo es una cualidad entrañable, e infantil, que las mujeres tienen que soportar, y apreciar, con estoicismo castrense, total una canita al aire no importa, los hombres pueden disociar el sexo del amor y no tiene ninguna importancia, las mujeres no, por supuesto si ellas echan la canita son unas putas, unas zorras, paradojas del cerdo ibérico español, alimentado a base de paja, y calabazas.

Pero bueno se me olvidaba que cuando a López Vázquez le preguntan: "-¿En qué manga va el luto? -En la izquierda seguro", y mientras se lo ponen levanta el brazo en ademán fascista, así que estamos hablando de una película antifranquista, que con esa carga de profundidad tambaleó los cimientos del Régimen, para que luego digan que no hubo resistencia, por supuesto es el personaje de la madre el que muere, y de forma patética, ya sabemos por Regueiro que la culpa de todos los males del españolito medio los tiene la madre, ellos con dejarse enmadrar tenían más que suficiente, si por ellos fuera seguían mamando hasta dentro de la sepultura, pobres víctimas de la sociedad, para variar lo único salvable de la película, como en "Duerme, duerme mi amor", es el personaje que interpreta el genial Manuel Aleixandre, cambiando suicida por amnésico, y la escena del paso del cortejo fúnebre por el paseo marítimo, que gracias a los estúpidos flash-backs, y al ridículo simbolismo del último plano, Berlanga acaba cargándose.

miércoles 22 de julio de 2009

"Monanieba" (Arrepentimiento) Tenguiz Abuladze



Si no existiera Monanieba, se podría entender que Regueiro y Fernández Santos emprendieran la ridícula sátira "MadreGilda", pero existiendo es de una osadía que roza la estupidez, es como si alguien decidiera que la Capilla Sixtina es un pegote que debe de cubrirse de graffitis, que no se me ofendan los graffiteros que ya se sabe que son personas de autoestima muy baja que necesitan marcar el territorio con sus ridículos garabatos del mismo modo que lo hacen los perros con sus meadas.

Pues eso, que Monanieba es la farsa más brillante, más inteligente, con más mala ostia, con más güevos, que se ha hecho jamás contra los totalitarismos, de izquierdas, y de derechas, por supuesto incluyo a Fidel Castro, y al Ché Guevara, contra las dictaduras, de izquierdas, y de derechas, contra el elitismo, de izquierdas, y de derechas, que es uno de los primeros síntomas del fascismo, de izquierdas, y de derechas, el más evidente, las únicas películas que podrían hacerle sombra, y exclusivamente los días de lluvia, serían "Organ" de Uher, "Tiempo de milagros" de Paskaljevic, "Cremator" de Herz, "Ser o no ser" de Lubitsch, y "El gran dictador" de Chaplin, aunque en el caso de las dos últimas la farsa es tan aparente que se acaban quedando en simples, e inofensivas, comedias, lo que no le sucede a Monanieba que además de ser una comedia, que lo es, y muy divertida, es una patada en el culo, tomando carrerilla.

La primera noche de la quietud



Lo malo de los comienzos espectaculares es que se corre el riesgo de que el resto sea una cuesta abajo sin freno, porque a pesar de la brillantez formal, de la gran interpretación de Alain Delon, la película es una mierda, una soberana mierda.

Uno ya está hasta los cojones de la morbosa fascinación, de la enfermiza fascinación, que sienten la mayoría de los directores, y por desgracia la mayoría de los espectadores, por la prostitución, y las prostitutas, es nauseabundo pero es lo más habitual, es el papel que más veces han interpretado las mujeres en la historia del cine, se ve que representa su mujer ideal, que se lo digan al chulo putas de Godard, que son las únicas mujeres que les resultan interesantes, pero claro está, estamos hablando del oficio más antiguo del mundo, y con eso ya está más que justificado, más antiguo aún es el oficio de asesino, que se lo digan a Caín, y no está igual de considerado socialmente, es lo que tiene la evolución, una evolución muy parcial, e injusta, que sólo reprueba, condena, lo que le interesa, y es condescendiente, tolerante, con las aberraciones sexuales, la pederastia, la violación, y la prostitución.

La cinefilia está plagada de puteros, de mierdas, y de puteros en potencia que no lo son por simple cobardía, no por falta de vocación, en las películas de éstos hijoputas, las mujeres eligen la opción de la prostitución como si tomaran una decisión tan intrascendente como la de cambiarse de color de pelo, en lugar de ser la última opción, y ni tan siquiera eso, siempre queda el suicidio, porque ninguna mujer con un mínimo de dignidad, de respeto por sí misma, y los suyos, barajaría esa opción como modo de ganarse la vida, como subsistencia, en las películas de éstos descerebrados, de éstos capullos, de éstos psicópatas, las mujeres recurren a la prostitución como primera opción para resolver sus problemas económicos, se ve que la opción buscarse un trabajo no la contemplan, desde luego esos guiones no los ha escrito una mujer, y sí un putero, un pobre hombre, que incapaz de entablar relaciones afectivas, y sexuales, con las mujeres de forma natural, por pura mediocridad, por pura mezquindad, ve con buenos ojos hacerlo mediando dinero, algo que en sí mismo invalida cualquier tipo de relación, ya sea sexual, o no sexual.

Ya cansa, ya aburre, la manida dualidad de la mujer como mamá y como puta, las mujeres no son arquetipos, son personas, las mujeres no son ni mamás, ni son putas, son mujeres, completas, complejas, y no escindidas, quienes las escinden son la pervertida, ridícula, simple, mente de algunos hombres, por llamarles algo a ésta basura, que ven a las mujeres o como objeto de placer, o como objeto de reposo, de forma utilitaria, funcional, éstos maricones encubiertos, no tengo nada en contra de los homosexuales, sí de los homosexuales encubiertos, con novia, con esposa, a los que denomino despectivamente maricones, que es lo que son todos los machistas, todos los misóginos, vuelcan todas sus frustraciones, todos sus miedos, todas sus inseguridades, todos sus complejos, toda su mierda, en las mujeres, y que mejor manera de despreciarlas, de humillarlas, que hacerlas representar el papel de prostitutas, de mujeres sin dignidad, dóciles, sumisas, superficiales, lo que son el 90% de los hombres, si no más, la época del western, del ordeno y mando, ha terminado, aunque muchos mierdas se nieguen a asumirlo, los puteros, los machistas, son la escoria de la sociedad, y mientras haya directores, espectadores, retrógrados, fachas, que les secunden, que les rían las gracias, que hablen de mi parte masculina y de mi parte femenina, seguirán existiendo, para desgracia de las mujeres, de los hombres, y del cine, que te jodan Zurlini.

Hal Hartley



Ser director de cine no tiene porque ser una carrera, hay muchos directores que se empeñan en seguir haciendo películas cuando hace tiempo que el cine les ha abandonado, supongo que tiene que ser difícil cambiar de profesión a determinada edad pero es preferible hacer eso a obcecarse en exprimir un limón que se ha quedado sin jugo, es lo que le sucede a Hal Hartley, que empezó de forma espectacular, con tres geniales, e igualitarias, películas, La increíble verdad, Trust, y Deseo de sobrevivir, y que lleva años arrastrándose por el cine estirando una goma que hace años que se ha roto, y en la que el propio Hartley ya no cree, lo mismo que le sucede a los espejos en los que se mira, Godard, Jarmusch, y Wenders, que se aferran al cine como forma de supervivencia, personal.



La increíble verdad, una especie de nihilismo con sentido del humor, con una estética aparentemente descuidada muy cuidada, como acertadamente subtitulaba la carátula del VHS español: ¡Viva el sexo emocional!, protagonizada por la hetérea Adrienne Shelley, una genial actriz, no sólo una inquietante presencia, Wendy encarnada, la versión micromachine de Julia Roberts, a destacar la prodigiosa secuencia final a seis bandas, que a mayores sirve de línea de siembra de su siguiente película, y la minimalista música, del propio Hartley, como curiosidad el título de la película inspiró el nombre de la banda británica "Unbelievable truth", liderada por Andy Yorke, hermano del cantante de Radiohead, e igual de agonías.



De Trust, confía en mí, poco que decir, quien no haya emulado alguna vez con su pareja la escena de arrojarse de espaldas como muestra de confianza ciega, pues francamente no sé para que coños ve películas, a destacar las habituales escenas de Hartley en las que los personajes dialogan monologueando sin escucharse los unos a los otros, como sucede en la vida real pero de forma exagerada, irónica, si a eso le añadimos Martin Donovan, las repeticiones, y los bailecitos, de origen godardiano, "Banda aparte", las constantes vitales de su cine ya están definidas, unas constantes demasiado constantes, que con el paso del tiempo, de las películas, acaban cargando un poco, transformando lo que resultaba fresco en los orígenes en un cliché, en una rutina, rutinaria.



Deseo de sobrevivir, o el conocimiento no lo es todo, la diferencia esencial entre el cultureta Godard, y el romántico Hartley, a destacar: todo, nihilismo adolescente sin complejo de superioridad a lo existencialista, a lo Hesse, más bien a lo Cioran, la "Vivir su vida" de Hartley, con Mary Ward haciendo de Anna Karina con cabeza, y sin querer ser prostituta, sino una mujer libre e independiente, y no, no se me ha caído Hartley, y en comparación con Godard crece, por una razón de peso, Hartley no es machista, lo que ya le convierte en un director excepcional, la forma no es tan aparente, tan evidente, como en Godard, pero al menos Hartley no es un Guggenheim, pura fachada sin nada dentro.

domingo 19 de julio de 2009

"La promesa" Yoshishige Yoshida



Antes de nada dejar bien clara la premisa, considero La promesa la obra maestra absoluta del cine japonés, lo que equivale a decir una de las diez mejores películas de la historia del cine, el resto os lo podéis saltar, pasad directamente a la postdata y haceros con los subtítulos, que en un rasgo de generosidad inaudita he traducido al castellano, no os emocionéis, lo he hecho por Yoshida, no por vosotros.

Los ancianos son como niños, falso, son niños, algo más pesados, no mucho más, niños y viejos comparten idénticas características, taras, transparencia, liviandad, y verdad, una verdad que como siempre, estorba, pesa, un niño pequeño no es algo fácil de llevar, de soportar, tampoco un anciano, y sin embargo es algo que hacen todos los padres, los que lo hagan, la dejación paterna está muy extendida, la de los hijos también, incluso más, cuando les toca el turno de devolver la inversión de tiempo, de esfuerzo, de comprensión, de paciencia, que hicieron sus padres, y no sólo en la primera infancia, la pensión completa con servicio de habitaciones y lavandería cada vez se alarga más, como debe de ser, y generalmente el pago suele ser subvencionado a fondo perdido, algo que se considera una obligación, responsabilidad, paterna, que nadie parece cuestionar, y que en la mayoría de los casos lejos de considerarse una carga insoportable para los padres se convierte en una devoción, en un sacrificio voluntario libremente aceptado, y asumido, ser padres es un acto de generosidad extremo que debería ser devuelto, correspondido, como mínimo en la misma cuantía, tanto de tiempo, dinero, paciencia, como de cariño, sobretodo cariño, por parte de los hijos, y no como una obligación sino como un regalo, como una ofrenda, como una muestra de gratitud, de entrega amorosa, la vida es justa, y circular, y nos concede esa oportunidad, ese privilegio, un privilegio que abrumados por nuestro egoísmo, por nuestro egocentrismo, no sabemos ver, ni valorar, la frase “es que yo también tengo mi vida” es la frase más repetida por cualquier hijo, en cualquier tiempo y lugar, la frase más injusta, porque durante muchísimos años, cada vez más, esos padres no tuvieron vida, y no lo vivieron como una tragedia, por supuesto hablo de los padres de la vieja escuela, de los que vivían la paternidad como un compromiso a tiempo completo, como una misión, no como un capricho, como un error, a tiempo parcial, lo habitual en la actualidad.

La infancia se mitifica demasiado, tanto desde dentro, como desde fuera, la infancia no es un paraíso, aunque sea lo más aproximado, a nivel inconsciente, a nivel consciente es el amor, y los que menos lo disfrutan son los propios padres que viven en un continuo sindiós, sobretodo las madres, para que nos vamos a engañar, los padres están más preocupados en llorar la pérdida de su supuesto centro de gravedad, en ejercer de príncipes destronados, y en sentir celos de todo lo que se mueve, incluidos sus propios hijos, quien piense que estar en un continuo estado de alerta, de vigilia, de pánico, es un plato de gusto, disfrutable de forma plena, es un enfermo, la paternidad sólo la disfrutan los tíos, y los abuelos, aunque sólo en parte, una parte cada vez más pequeña, porque no es lo mismo disfrutar de los nietos de visita que tener que criarlos, el disfrute pleno sólo es posible gozando de un alto grado de irresponsabilidad, y hoy en día los abuelos asumen una responsabilidad mucho mayor que la de los propios padres, demasiado agobiados, con, y sin motivo, generalmente sin motivo, aunque la conciliación de la vida personal con la laboral sea casi imposible, para ejercer su función, una función que delegan en unas personas con una edad en la que en lugar de tener que servir a los demás deberían ser servidos, y lejos de agradecerse como es debido, como algo excepcional, como un acto de generosidad descomunal, se considera algo normal, natural, total así están entretenidos, algo que ellos mismos no serían capaces de asumir, de aceptar, que les impusieran un entretenimiento obligado, forzado, que renunciaran a su propia vida de forma voluntaria, pero claro está los abuelos no renuncian a su vida porque no la tienen, son parásitos de la sociedad, son los nietos los que se la llenan con sus moquitos y sus babas, tras de cornudos, apaleaos, los nietos son una tremenda alegría, satisfacción, a tiempo parcial, a tiempo completo se convierten en hijos, en una paternidad de penalti injusto, luego se quejarán de que sus hijos quieran más a sus abuelos, la paternidad no es una cuestión de sangre, sino de tiempo, el cariño no nace por generación espontánea, hay que ganárselo, y los padres no tienen el tiempo, las ganas, ni la paciencia, para lograrlo, les basta con las gratificaciones inmediatas, tirando de monedero, algo que los hijos valoran en su justa medida, durante un segundo, los niños sólo valoran la presencia, la compañía, el cariño no se compra, ni se vende, se regala, gratis, un regalo boomerang que los niños devuelven multiplicado por diez, los niños, como los ancianos, detectan el cariño forzado como los perros el miedo.

Llegados a este punto no creo que haga falta especificar que el tema de la película es la vejez, la niñez, dos caras de la misma moneda, los niños no reconocen a sus padres hasta determinada edad, los ancianos no reconocen a sus hijos llegados a una determinada edad, no tienen conciencia de su propia identidad, de su propia imagen, no se reconocen ante un espejo, y en ambos casos, lo importante no es que te reconozcan, si no que tú les reconozcas, son los niños, los ancianos, quienes están perdidos, no los adultos, y son ellos los que tienen que ayudar a encontrarlos, a encontrarse, los niños, y los ancianos, miran de frente, o con la mirada perdida, de forma inquisitiva, obsesiva, fija, hasta provocar rechazo, miedo, como la mirada de los gatos, los niños no paran de quejarse, son unos caprichosos, unos gruñones, unos mandones, unos exigentes, incapaces de verbalizar sus necesidades, exactamente igual que los ancianos, los niños son incapaces de controlar sus esfínteres, los ancianos son incapaces de controlar sus esfínteres, y tanto para unos como para otros, la humillación no es hacérselo encima, sino que les cambie un desconocido, los niños se pasan el día comiendo, llorando, y riendo, sin apenas transición, y sin que tenga que haber un motivo determinado, exactamente igual que los ancianos, los niños carecen de la más elemental noción del tiempo, para ellos ayer significa todo lo que no sucede en ese momento, para los ancianos ayer puede significar algo que sucedió hace 50 años, pueden recordar algo muy lejano, y ser incapaces de recordar lo que han hecho hace 5 minutos, exactamente igual que los niños, los niños recogen cualquier guarrada que encuentran por el suelo y la esconden, para ellos todo constituye un pequeño tesoro, exactamente lo mismo que los ancianos, con la diferencia de que si lo hace un anciano lo denominan síndrome de Diógenes.

Los niños carecen de orientación, de equilibrio psicomotriz, son torpes como patos, necesitan ayuda para tenerse en píe, para caminar, y se pasan el día cayéndose, los ancianos, lo mismo, con la diferencia de que no son de goma, sino de cristal, los niños adoran empujar su sillita de paseo porque se sienten seguros y pueden caminar sin ayuda de nadie, los ancianos utilizan los bastones y los tacatacas con idéntica finalidad, los niños dependen para todo de sus padres, los ancianos dependen para todo de sus hijos, los niños adoran salir a la calle y tomar el sol, los ancianos adoran que los saquen sus hijos o sus nietos a la calle a tomar el sol, que los saque un desconocido les provoca tanta ilusión como a los niños el día que salen a la calle para ir a ponerles las vacunas, los niños son hiperposesivos y están obsesionados con sus pequeñas posesiones, los ancianos viven obsesionados con que les van a robar sus cosas, y su dinero, los niños necesitan atención absoluta, dedicación absoluta, requieren que se les haga caso constantemente, son dependientes totales, los ancianos igual, siempre necesitan tener a alguien pendiente de ellos, los niños son superextremos, o son completamente felices, con una felicidad que se les desborda por los ojos, o son las personas más desgraciadas del mundo, y no dudan en hacer partícipes de su estado al resto del universo con desgarrados chillidos, peligrosos pataleos, sobrenaturales gemidos, y arroyos de lágrimas tan grandes como uvas, son incapaces de relativizar sus alegrías y sus penas, viven en un continuo sinvivir, en un permanente fin del mundo, los ancianos otro tanto, o se están muriendo, su frase favorita, o piensan que van a vivir eternamente, total son unos jovencitos, a esto se le llama senilidad, luego todos los niños son seniles.

Los niños se pasan el día tocándose sus cositas, y exhibiéndose sin ningún pudor, carecen de vergüenza, los ancianos igual, se ve que los niños son unos sátiros, unos pervertidos, unos viejos verdes, poca diferencia hay entre el pito de un niño y el de un anciano, uno tiene problema de fimosis y el otro de próstata, pero ambos son igual de pajaritos, incluso se parecen físicamente, son igual de estrechitos y encogidos, tienen la misma cara de enfadiques, y los mismos cuatro pelos, finitos y sedosos, o pelones totales, los niños cogen cariño a una prenda y no quieren ponerse otra, eso mismo hacen los ancianos y les llaman pordioseros, si a los niños les gusta algo hay que repetírselo cien mil veces, y a mayores, ellos mismos se encargan de repetírtelo cien mil veces, son loritos de repetición, los ancianos repiten una y otra vez las mismas batallitas y para ellos siempre es como si fuera la primera vez, por una sencilla razón, porque para ellos siempre es la primera vez, y no lo están recordando, lo están viviendo en directo, pero a los niños no les dicen chocheas abuelo, los niños no entienden el significado de la palabra no, ni del concepto propiedad privada, eso mismo le sucede a los ancianos pero les llaman imbéciles, gagás, y cleptómanos, ¿si no están las cosas para cogerlas porque las ponen a su alcance?, que las escondan coño, o que pongan un letrerito con el nombre del dueño, si se quiere algo basta con cogerlo, el mundo es un gran escaparate con buffet libre, el dinero para los niños y los viejos es algo tan abstracto como asumir que todo no es un juguete, prueba a explicarle a un niño que no le compras una cosa porque es caro, te contestará: pero si yo lo quiero, y está ahí, de una lógica aplastante.

A los niños hay que marcarles unas rutinas muy concretas, muy exactas, porque si no se vuelven locotes, a los ancianos ídem de ídem , los niños se desvelan con facilidad, y recuperan la pérdida de sueño en cualquier tiempo y lugar, los ancianos igual, y no es que sean unos lirones, es que duermen mal, y no tienen tanta energía como un adulto, se cansan con facilidad, y como los niños se recuperan a base de siestas olímpicas, de pijama y orinal, a los niños cualquier actividad que les saque de su rutina diaria la consideran una aventura fantástica, el mundo lo estrenan cada vez que se despiertan, los niños son unos fiesteros, los ancianos se apuntan a un bombardeo, los niños carecen del sentido del miedo, del peligro, del riesgo, son unos intrépidos inconscientes, como los ancianos cuando cruzan con el semáforo en rojo, tienen que pasar y pasan, y si tuvieran una pelota sólo verían la pelota, como los niños, los niños no desconfían de nadie, son extrovertidos absolutos, tratan con idéntica familiaridad a su papá y al butanero, lo que ha provocado más de un malentendido, y lo rajan todo, son unos acusicas, la palabra secreto no entra en su diccionario, si no quieren que lo cuente que no lo digan, punto en boca, seguro que conocéis algún viejo que comparta esas características, a un niño el menor problema, el menor contratiempo, el más mínimo cambio, le agobia, le angustia, le trastorna, lo mismo a los ancianos, tener que cambiar un enchufe se puede convertir en una verdadera tragedia sin solución.

Los niños y los ancianos sólo se sienten cómodos, seguros, en los sitios que conocen, que reconocen, necesitan estar rodeados de cosas que les sirvan de referencia, de salvavidas, en su cunita, en su parque, en su casita, son las personas más felices del mundo, un mundo hecho a su medida que controlan, que hacen suyo, saca a un anciano de su casa y durará lo que un caracol fuera de su concha, algo que conocen a la perfección todos los hijos cuando les llevan a una residencia, pero se trata precisamente de eso, de que estiren la pata cuanto antes, lo vendan como lo quieran vender, en derecho se denomina homicidio voluntario con premeditación y alevosía, los niños continuamente están inventando cosas, utilizando su imaginación, mintiendo, aunque sea un concepto que no existe en la infancia porque los niños se creen sus propias mentiras a pies juntillas, que no sea la misma verdad de los adultos ya es otro cantar, los ancianos son igual de imaginativos, de mentirosos, pero por supuesto se les achaca a su maldad congénita, ya se sabe que los ancianos, y sobretodo las ancianas, son brujas, pues no, como los niños, sólo buscan captar la atención, que les hagan caso, que les mimen, que les cuiden.

Luego conclusión, si son niños, nadie diría que triste ser niño, pero por lo visto volver a serlo es indigno para un ser humano, una vergüenza, hay que tratarles como tales, sin condescendencia, sin violencia, con comprensión, paciencia, y cariño, mucho cariño, y sin esperar que te lo agradezcan, los niños y los ancianos son injustos, y desagradecidos, no valoran los esfuerzos, los desvelos, ni en el momento, ni después, sólo escucharás reproches, quejas, todo lo que hagas por ellos es poco, lo tomarán como algo natural, lógico, como algo que se merecen, que les deben, y no por ello ningún padre deja de prodigar cuidados, desvelos, esfuerzos, afecto, a sus hijos, los niños, los ancianos, sólo juzgan como les has tratado la última vez, no importa que hayas sido un padre modelo, un hijo modelo, durante años, sólo importa la última, pero en contrapartida no son rencorosos, y carecen de maldad, todo lo que hacen, por malo que sea, sólo lo hacen para llamar la atención, para hacerse notar, necesitan unos ojos en los que poder reflejarse, en los que poder tranquilizarse, si no los miras no existen, están perdidos.

Y si ningún padre escatimaría el menor esfuerzo para que su hijo tenga una infancia feliz, dichosa, digna, plena, ningún hijo debería regatear el menor esfuerzo para que sus padres tengan una infancia feliz, dichosa, digna, plena, y más sabiendo que esos años son los últimos de su vida, unos años en los que hacerles feliz tendría que ser el único objetivo, la única meta, la única máxima a seguir, porque no son sólo sus últimos años, son también los últimos años en los que los vas a poder ver, en los que vas a poder disfrutar de su compañía, de su presencia, de su interlocución, aunque sea silenciosa, mucho mejor eso que vivir el resto de tu vida con el sentimiento de culpa de no haber actuado como se merecían, y con la certeza de que quien las da las toma, según como te has portado con tus padres así se portarán tus hijos, de lo que se come se cría, y la vida, aunque a primera vista no lo parezca, es justa, y a cada cerdo le acaba llegando su San Martín, a quien no le gustan los ancianos no le gustan los niños, no le gusta la vida, la sociedad occidental, y la oriental, ha perdido el contacto con la vida, con la infancia, y con la muerte, con la vejez, sólo le gusta la parte intermedia de la vida, la más insustancial, y eso es despreciar el resto, la vida es un círculo, y nos empeñamos en creer que es una línea recta, sin extremos, cuando es en esos extremos donde radica la vida, la muerte, donde los seres humanos somos necesarios, vitales, donde tenemos que demostrar nuestra calidad, calidez, humana, y si te saltas alguna de las etapas, se convierte en una espiral sin fin, sin salida, los niños, los ancianos, son unos inútiles, no son utilizables, pero los demás no, y es el momento en el que hay que demostrar que la vida no es sólo recibir, sino también dar, sin esperar nada a cambio, sin esperar ninguna recompensa, lo que viene llamándose, amor, la vejez es una oportunidad, un presente, para quien sepa verlo, para quien sepa apreciarlo, para quien lo merezca.

¿He dicho ya que es una película preciosa, brutalmente preciosa, desoladoramente preciosa?











P.D:

http://www.opensubtitles.org/es/subtitles/3550967/ningen-no-yakusoku-es

jueves 16 de julio de 2009

Los balbuceos de Atom Egoyan



A estas alturas no creo que haya muchas personas que confíen en que Egoyan algún día vaya a remontar el vuelo, un vuelo que desde "Conducta excesiva", e incluyo "Exótica" y la Estrenos TV "El dulce porvenir", no consigue despegar del suelo, y de eso hace ya casi 20 años, Egoyan es uno de los paradigmas de la enfermedad denominada autoritis, una enfermedad que bloquea toda capacidad creativa y que convierte a los directores en vulgares plagios de sí mismos.

Como del presente, y del futuro de Egoyan, no espero nada, absolutamente nada, la única forma de congraciarse con él es mirando atrás, volviendo a ver sus películas de los 80, y descubriendo sus primeros cortos y trabajos televisivos, y es algo que me jode, porque al igual que me sucede con Hal Hartley, les guardo cierto cariño, porque fueron de mis primeras obsesiones cinematográficas, que generalmente se deben a la ignorancia, a la incultura, cosa bastante lógica en todo espectador primerizo, que todo lo nuevo que ve se cree que realmente lo es, un descubrimiento, y lo es, pero para uno mismo, el proceso de maduración de la mirada es un proceso doloroso que supone el paso de la ingenuidad del todo es maravilloso, una obra maestra, al cinismo del déjà vu, del ya visto, en el cine, como en todo, no hay nada nuevo bajo el sol, la originalidad no existe, y lo único que se pide es que al menos las influencias, los plagios, no sean tan descarados, que al menos haya un punto de vista diferente, los directores cinéfilocríticos son la peste del cine actual, auténticos parásitos de imágenes ajenas, que están conduciendo al cine a un callejón sin salida, a la endogamia, al ensimismamiento, al onanismo, al incesto, al autiscine.

Egoyan y Hartley son dos directores a los que me da pánico volver a ver porque tengo la intuición de que se me van a caer, al menos en parte, y no deja de ser triste, soy la persona menos nostálgica del mundo, siempre he pensado que cualquier tiempo pasado fue peor y que lo peor está por venir, pero tampoco soy un desalmado, del todo, y no disfruto derribando viejos ídolos, ídolos que se suelen caer, desprender, por su propio peso, por su falta de peso, si no hubiera conocido a Bresson y Antonioni no tendría miedo de que se me cayera Egoyan, si no hubiera conocido a Godard no tendría la certeza de que se me va a a caer Hartley, o no, así de cruel, de justa, es la vida, el cine, lo que no significa que reniegue del pasado pero desde luego tampoco que lo mitifique, más bien todo lo contrario, agua pasada no mueve molinos pero arrojar mierda pasada, ya caducada, reciclada, hace tiempo, es muy diurético, limpia la mirada e ilumina el presente, lo resplandece, ademas ahora que lo pienso, probablemente sin Egoyan no hubiera llegado a Bresson, más bien se lo debo a Jarmusch, Fassbinder y a Antonioni, y al recordatorio de Burch y Bordwell, y sin Hartley no hubiera llegado a Godard, que tampoco es tan descabellado, todos los publicistas se parecen.

Al menos su labor de intermediarios la cumplieron, pero no confundir intermediario con catalizador, un intermediario no deja de ser eso, algo intermedio, ni chicha ni limoná, que con un poco de curiosidad, y paciencia, es completamente prescindible, la figura del maestro no la contemplo, ni respeto, soy autodidacta absoluto, la única forma de conocimiento, de crecimiento, es el autoaprendizaje, el autodidactismo, no hay que confundir compartir, con enseñar, o convencer, pretender ser didáctico supone asumir una posición de superioridad que no admito en ningún caso, ningún espectador es superior a otro, ninguno, y la experiencia no siempre es un grado, los psiquiátricos, las revistas de cine, los foros, y los blogs, están llenos de nuevos Mesías, de iluminados, de dogmáticos, de pobres hombres que se creen genios, algo que con una medicación adecuada se puede sobrellevar con dignidad, con estoicismo, sin necesidad de hacer el ridículo en público, y en privado.

Como no quiero hacer leña del árbol caído, del posible árbol caído, tampoco prejuzguemos, paso a hablar de lo que no había visto hasta ahora:

-Howard in particular. Anodino, pretencioso, y ridículo, primer trabajo de Egoyan, por supuesto surrealista, el asidero del novato, la mejor manera de tratar de disimular la incapacidad para montar, para narrar, bien, no confundir narrar con dramatizar, "El perro andaluz", "La edad de oro" son trabajos narrativos, encadenados de greguerías, pero encadenados, y a mayores, dramáticos, todo es narración, principio, fin, y desarrollo, otra cosa bien distinta es que sea una buena narración, que en el caso que nos ocupa no lo es, no de lejos, desde luego un debut nada prometedor, ni comprometedor.

-Peepshow. Egoyan pintando de coloritos el negativo, algo que algunos llamarán cine experimental y de vanguardia, y que yo llamo gurruño.

-Open house. El más interesante, formalmente, de sus primeros trabajos, lo que no quiere decir que sea interesante, porque no lo es, de nuevo surrealismo de superficie, del que nace de las situaciones premeditadamente surrealistas, como las últimas de Lynch, Buñuel o Fellini, lejos del surrealismo profundo, del surrealismo de lo cotidiano, de sus dos obras maestras, "Next of kin" y "El liquidador", de las primeras de Lynch, "Cabeza borradora" y "Terciopelo azul", de la etapa mejicana y española de Buñuel, y de las 8 y media de Fellini.

-Cupid´s quiver (episodio de la serie Friday 13). Otro trabajo alimenticio de Egoyan sin el menor interés, sus trabajos para televisión debería firmarlos con seudónimo por respeto al espectador.

-There was a little girl y The final twist (episodios de Alfred Hitchcock presenta). Lo único interesante las rocambolescas historias, que como sucede con los cuentos de O´Henry, leído uno, leídos todos, una soprpresa esperada deja de ser sorpresa.

-The wall (episodio de Twilight Zone). Realización plana, neutra, funcional, que podía haber filmado cualquiera, lo mismo que la historia, el manido recurso del viaje en el tiempo, tan fascinante como escuchar a Punset doblarse a sí mismo.

-En passant. Chorradita digna del performance Greenaway.

-Conducta excesiva. Un mediocre biopic de encargo que es de Egoyan porque lo pone en los créditos.

-Calendar. Preciosas las iglesias armenias, con un calendario hubiera bastado.

-Yo-Yo Ma: Sarabande. Ni Bach consigue levantarla.

-Krapp´s last tape. Una pena que no sea la last, la última, de Egoyan, humor inglés sin humor, Keaton sin Keaton no es Keaton, es Bergman, probablemente el ejercicio onanista más pretencioso y soporífero de la historia del cine, se debería haber titulado: "Preferiría no verlo".

Menos mal que no iba a hacer leña del árbol caído, si la llego a hacer pongo una carpintería, como desagravio, y para cerrar el post con un buen sabor de boca, hablaré de mis dos películas favoritas de Atom Egoyan, que lo siguen siendo, y lo seguirán siendo, "Next of kin" y "El liquidador".

Next of kin



Parientes cercanos. O los lazos de sangre no existen. O la mejor manera de asumir la propia identidad es inventarse otra, fingir, no para huír de uno mismo, o de los demás, sino para conocerse mejor, algo muy saludable que se podría definir como esquizofrenia consciente, una forma de disfrutar del espectáculo de la vida asumiendo a la vez el papel de espectador y de director, un desdoblamiento que lejos de caer en la impostura, en la falsedad, en la hipocresía, supone un enriquecimiento, no sólo eres tú mismo, sino que eres dos veces tú mismo, un vaso de agua es la suma de muchas gotas de agua, pero no deja de ser agua, la incoherencia es complejidad, evolución, libertad, no mentira.

"-Una mentirosa no dice la verdad. Un actor, sí; pero con la voz de otro.
-No hay diferencia.
-Claro que sí. Al actuar hacemos un regalo a otro.
-Me sentiría igual de mal.
-No, si estuvieras convencida.
-¿Y por qué iba a hacerlo?
-Para demostrarle que le quieres."


Película que desmiente por sí sola muchos tópicos que se han vertido sobre el cine de Egoyan, intelectualismo, formalismo, frialdad, distanciamiento, más bien sarcasmo, humor negro, y mucha mala ostia, incluso formal, la distancia es con sus personajes, no con el espectador, ni con sus sentimientos, ni con la historia, sino con la imagen, algo que cuestiona Egoyan en casi todas sus películas, la alteración de la estructura temporal de sus películas no es un efecto que busque suspense en la historia, es una forma de retardar la emoción del espectador , de sacarle fuera para meterle dentro de golpe, no es un ejercicio de dosificación emocional, sino de concentración, de expansión, la inexpresividad de sus actores es un bulo, aquí todos se salen, sobretodo los padres armenios que combinan a la perfección histrionismo, naturalismo, con distanciamiento, algo que podría ser la definición del cine de Egoyan, un cine que bebe tanto de la forma de Bresson, como del sentido del humor de Buñuel.

"Es una pena que nazcamos en una familia. Sl criarnos con un grupo de gente estamos obligados a quererles y eso nos niega la posibilidad de conocerles como personas fuera del grupo. Lo que significa que nunca podemos querer a nuestra familia porque no tenemos la libertad para establecer ese compromiso. Lo llamaríamos la libertad de elegir. Para terminar sugiero que elijamos pasarlo bien esta noche".

"El liquidador" hecha 7 años antes, con menos cine, y mucha más verdad, me quedo con las dos, hay días en los que la verdad estorba.

El liquidador



Una fascinante película con más capas que una Contessa, estructurada en torno a cuatro reflexiones:

-Poseemos las cosas o son las cosas las que nos poseen.

-Sin un hogar existe la familia o la familia es el hogar.

-Las apariencias engañan, siempre, debajo de una sotana siempre hay un rabo, detrás de la máscara sólo hay un cadáver al que le tiemblan las piernas, el que inventó la muerte es un hijoputa, con criterio.

-Y tenerlo todo es lo mismo que no tener nada, toda nuestra vida es una ficción, un decorado, un cuento en el que no decidimos ni el principio, ni el final, y en el que creemos elegir el desarrollo, un laberinto con seis posibilidades en el que cinco de las opciones son callejones sin salida, y la sexta una entrada mojada del día del espectador, que no es poco, si la empleáis en ver ésta película no la habréis malgastado.

Por cierto el código de censura, de autocensura, que propone Egoyan en la película me parece muy acertado, y lo secundo en su totalidad:

a)Una escena gráfica o prolongada de violencia, tortura, crimen, crueldad o degradación humana.

b)Mostrar abusos físicos o la humillación de seres humanos para provocar la gratificación sexual, o como algo placentero para la víctima.

c)Una escena en la que un menor de 16 años o que pretende ser de esa edad sale desnuda o parcialmente: 1) En un texto o contexto sexualmente sugerente 2) En una escena de actividad sexual explícita.

d)Mostrar de forma gratuita y explícita a personas orinando, defecando o vomitando.

h)Una escena en la que se ha abusado de animales al realizar la película.



(en Armenia significa fe)

miércoles 15 de julio de 2009

"Nathalie Granger" Marguerite Duras



Los críticos son los culpables de todo, y yo por hacerles caso, cuando les hacía caso, que de eso ya han pasado casi 15 años, la última vez que leí una revista de cine, creo que fue una Fotogramas, la única revista que he comprado en mi vida con cierta regularidad, el caso es que gracias a los críticos, absolutistas vocacionales, llegué a la conclusión de que unánimemente la mejor película de Marguerite Duras era “India song”, consultara el libro que consultara todos parecían establecer esa verdad incontestable, abrumado por tanto consenso universal decidí verla, y me pareció un soberano coñazo, ni tan siquiera conseguí soportarla entera, conocía su obra literaria, hubo una época en que me dio por la nouveau roman, la nueva novela, una corriente que defendía la objetividad absoluta y que se caracteriza por el exceso descriptivo, y “El amor”, y “El amante”, eran dos de mis libros favoritos, gracias a éste previo conocimiento, la decepción fue mayor si cabe, y teniendo en cuenta que era considerada su obra maestra pues la curiosidad por seguir viendo sus películas desapareció por completo, craso error, porque si bien la gran mayoría de sus películas, o antipelículas, son un tostón insoportable, Nathalie Granger no lo es, es un peliculón, y si hubiera seguido siendo un espectador seguidista, sin criterio propio, que es lo más cómodo, me la hubiera perdido, sin un mínimo de curiosidad jamás hubiera investigado sobre el cine francés aplastado por la nouvelle vague, jamás hubiera llegado a la genial “Une aussi longue absence” de Colpi, el montador de “Hiroshima mon amour”, que fue el paso previo a despertarme de nuevo el interés por Marguerite Duras, luego primera conclusión, no hay mejor crítico que uno mismo, algo que conlleva un mayor esfuerzo, una mayor inversión de tiempo, pero que como contrapartida trae aparejado mayores satisfacciones, mayor libertad, mayor independencia, el autodidactismo convierte cualquier autovía en una selva virgen, y si puedes escoger la fruta con tus propias manos pues mejor que mejor, que a saber donde las ha metido el/la frutero/a.

¿Entonces porque tengo un blog de cine?, muy buena pregunta, pues principalmente para mí mismo, tengo una memoria visual salvaje pero soy incapaz de recordar mi número de móvil, o un nombre, teniendo un blog al menos dejo constancia escrita de lo que me gusta, de una manera relativamente ordenada, y evito que se pierda irremisiblemente en el pozo sin fondo de mi memoria, de mi desmemoria, segundo como tributo a las películas, directores, que subjetivamente me han marcado, como modo de devolver, agradecer, una parte de lo que me han dado, y finalmente para tratar de difundirlas, de compartirlas, sin tratar de convencer a nadie, busco espectadores de las películas que me interesan, no seguidores de mi persona, que por suerte o por desgracia de autoestima, de soberbia, ando bien servido, a quien le gusten perfecto, a quien no le gusten perfecto también, respondo de mis gustos, no del de los demás, el cine es totalmente subjetivo, y hay tantas formas de verlo, de entenderlo, de disfrutarlo, como espectadores, las lecturas privilegiadas para los fachas, para los elitistas, para los acomplejados, exactamente lo mismo que los conceptos aburrimiento y belleza, me resulta incomprensible que alguien se sienta cuestionado personalmente por los gustos cinematográficos de los demás, eso indica una gran inseguridad, que esos gustos están cogidos por los pelos, o que son fruto de la mimesis, de una asimilación externa, también llamado borreguismo, afrancesamiento.

Volviendo a Duras, y al margen de los extraordinarios guiones para “Hiroshima mon amour” y “Una aussi longue absence”, la principal ventaja, aliciente, de Nathalie Granger con respecto al resto de sus películas es que no aparece la habitual, e irritante, voz en off, un procedimiento que utiliza la Duras hasta la extenuación, del espectador, porque no sirve como contrapunto ni como banda sonora, sino como ruido, como hilo musical, Duras hace películas leídas, y libros llenos de imágenes, a los franceses en general, les gusta mucho hablar, y escucharse, en sus películas, que se lo digan a Rohmer, aunque más que hablar monologan, que aún es peor, pero a mí desde luego no me gusta escucharlos, veo películas para ver, valga la redundancia, si quiero escuchar enciendo la radio, salgo a la calle, o directamente me tapo los oídos, además de la ausencia de la voz en off, que es un gran alivio, es su película más cinematográfica, la que más brillantemente juega con el espacio, sin recurrir a los cargantes, tediosos, travellings, a base de madurez, de planos fijos, la participación de Ghislain Cloquet, operador de las películas de Bresson, y de Benoît Jacquot como ayudante, puede tener algo que ver, y con el tiempo, sin recurrir al montaje, mediante la duración de los planos, dilatando el tiempo, es la única película en la que Marguerite Duras consigue desligarse formalmente de la nefasta, funesta, influencia del intelectual Resnais, y consigue hacer una película personal, visillera, de interiores, de tiempos muertos, de silencios, de acciones cotidianas, caseras, que bajo la mirada amplia de Duras adquieren una belleza serena, plena, como la escena en la que recogen la mesa o queman rastrojos, su equivalente en literatura sería Cinco sombras de Eulalia Galvarriato, algo que trató de emular posteriormente Chantal Akerman, sin conseguirlo, y que Duras logra plenamente, sin caer en el tedio, en el aburrimiento, en la fatuidad, en la pedantería, cuatro características que pueden definir a la perfección la mayor parte de la filmografía de Marguerite Duras, y la totalidad de la de Akerman, so pena que le dé una nueva oportunidad y descubra algo que no ha aparecido hasta ahora, que todo puede ser, mirar nunca es algo absoluto, definitivo, si fuera un espectador integrista, dogmático, jamás hubiera visto Nathalie Granger, y no me lo hubiera perdonado, porque es una de las diez mejores películas de la historia del cine francés, anticine sin proclamarlo, contar todo sin contar nada.

"Salvad al tigre" John G. Avildsen



La mejor actuación de Jack Lemmon, con eso ya bastaría, "El apartamento", "Días de vino y rosas", "La extraña pareja", pero es mucho más que eso, LA PELÍCULA sobre la midlife crisis, la crisis de la mediana edad, una crisis caracterizada por la pérdida de las ilusiones, de los principios, por el desencanto, por la nostalgia, una crisis que gracias a la hedonista, superficial, consumista, sociedad actual se adelanta cada vez más en el tiempo, incluso hay adolescentes que la sufren, que la creen sufrir, una de las pocas crisis que jamás voy a tener que soportar, por dos razones, porque nací viejo y cada día que pasa soy más pequeño, y porque soy inmune a la nostalgia, como buen acuario mi divisa es el presente, y como buen fatalista cualquier tiempo pasado fue peor, la vida consiste en soltar lastre para poder volar más alto, a ras de suelo.

La representante más destacada del existencialismo americano, a la altura de Arthur Miller y Richard Yates, dirigida por Avildsen, sí, ya sé, el director de "Rocky" y de "Karate kid", dos películas que deberiáis volver a ver, o ver por primera vez, es más que probable que os tengáis que comer vuestros prejuicios, una película con un guión perfecto, un reloj, que como todo buen guión no se ve, si una palabra puede definir la película es: fluidez, la narración se desliza de forma magistral sin necesidad de que se vean las esquinas, ni las arrugas, que las hay, la película transmite honestidad, credibilidad, verdad, como una película de Cassavetes pero sin histerismos, una de las películas clave del cine americano de los 70, su segunda década prodigiosa.